martes, 1 de diciembre de 2009

PELIGRO

Albergaba en un lugar hinóspito y vacío. Sin aire, sin tierra, sin agua, sin fuego, sin amor, sin vida, vaya. Tenía la boca cubierta de un pintalabios rojo, después haber dejado parte de esa cubierta en los labios de otro individuo y en la mejilla de otro.
Las curvas que le daban forma a su cuerpo exageradamente ondulado cada día eran más abiertas, cada día se notaban más.
La ropa que cubría sus curvas era elegante, correcta y discreta. A pesar de que lucía sus perfectas piernas a través de una medias tupidas, y que la minifalda no conseguía tapar lo que venía siendo lo más importante en un cuerpo.
No tenía unos grandes pechos, tampoco hacían falta, pero estimulaba un grande peligro al caminar tan madura.