martes, 7 de septiembre de 2010

estas cosas que pasan



No supe hacer otra cosa, tenía la cabeza vacía, sin pensamientos, cuando de repente algo se enfoca hacia mi y tu brazo se posó sobre mis hombros. Sentí algo cálido y agradable, podría haber parado ese instante y quedarme así, pero luego la realidad sucedió y tu brazo ya no estaba en mis hombros y yo ya no era feliz.

lunes, 14 de junio de 2010

lunes, 7 de junio de 2010

lunes


No sé por qué, pero las cosas ocurren así, de repente, y dependiendo de su intensidad, se van antes o después. Aunque no estoy muy segura de lo ultimo.

lunes, 31 de mayo de 2010

alguien como tú


Nosotros no vivimos de un amor tan largo. Vivimos de algo efímero, pero

que aparece cada vez más, sin embargo, siempre es diferente.

Soñé con verte, serio, pensando, mirando al cielo, encendiendo un cigarro, mirándome pero nada más. Nunca te vi reír. Y quizá no es por que no seas feliz.

Es, porque simplemente no te gusta mostrarlo.

Siento que lo haces cuando te quedas quieto, escuchando una canción, subiendo y bajando los párpados lo más lento posible, y cuando los bajas te relames los labios y es como si estubieses cantando esa canción a través de tu cabeza.

Siento que lo haces cuando simplemente no existes en mi vida.

Siento que lo haces cuando no sé donde estás, cuanto tardarás en buscarme.

Necesito a alguién como tú.

jueves, 13 de mayo de 2010

Nada que ofrecer.

Odio es lo que siento. Furia. Rabia. Agonía.
Y todo eso es lo que estoy intentando guardar en mis lágrimas, que también se reservan para otra ocasión.
Odio tener la vida hecha, después de mucho tiempo, y que un simple cambio haga cambiar todo.
Y odio tener que volver a empezar algo que no me gusta.
Odio que me miren de arriba abajo a pesar de que yo les hable amablemente.
Odio decir lo más normal y que luego no me lo digan a mi.
Odio saber que dicen palabras poco agradables en mi espalda.
Odio tener que ser yo la que arregla las cosas, pero luego que se arreglen es algo bonito.
Odio que me fastidien "de broma" en público.
Odio sonrojarme cuando alguien con el/la que no hablo mucho me mira fijamente mientras me habla.
Odio que se porten mal conmigo y segundos después ya no.
Odio que me pregunten cosas que he dicho miles de veces.
Odio que hablen sin saber, echándole la culpa a cualquiera para descargar su rabia.
Sí, odiamos muchas cosas, pero yo no hago nada por cambiarlas.
No puedo caminar contra una pared, pero si puedo girar difícilmente.
Esas cosas, no tienen valor ni importancia.
Las que valen son las que amas y no las pierdes.

lunes, 19 de abril de 2010

Sólo con una mirada.


Estaba ella con los pies colgando hacia el mar, al lado de ella había vacío, no existía nadie que reemplazase aquella ausencia que llevaba desde que nació.
Sí, en cierto modo estaba pensando en alguien. Pero ese alguien jamás aparecería a su lado por mucho que lo deseara. No había más conversación que una mirada.

domingo, 14 de marzo de 2010

Sufrimiento.

Las nubes cansadas vivían de la riqueza del agua. De sus lágrimas. La lluvia no cesaba, caían gotas disparadas con una fuerza inmensa. Todos eran incapacez de pararla. Y yo con la cabeza llena de cosas para hacer y estando quieta sin hacer nada. Personas que ya no existen y que desaparecieron de la deslumbrante vida que tenía. Y aquellos que nunca se fueron y que hoy en día siguen haciendo mi vida deslumbrante, son aquellos que realmente valen la pena. Y las palabras, ya quedan pocas, porque cualqueira diría esto. Cualquiera vive su vida. Cualquiera sabe lo que uno quiere. Aunque de lo último no estoy segura. Vivo en un mundo en el que todavía no he encontrado lugar. Las miradas te matan por dentro como nadie, y las acciones son todavía peores. Y al fin y al cabo, intentando lo que nunca podré conseguir, acabo perdiendo. La ausencia, MI ausencia, acabaría con todo esto.

martes, 2 de marzo de 2010

Ojos azules


Siempre puedes recordar todo lo que te haya pasado con una sonrisa, puede que no sólo hayas recuperado fuerzas de tantos errores.
Sé que cuando era más joven, con menos experiencias pensaba que nada podría cambiar mi opinión, que la vida era donde estabamos nosotros y ya está. Y ahora pienso, ¿por qué fui tan egocéntrica? Porque sólo pensé en nuestro mundo.
Y ahora, cuando me acuerdo de la mirada intensa y profunda que tenía Julia, la de enseñarnos con esa facilidad, como si todo aquello fuese un trozo de cristal delicado. Dándonoslo con todo el cariño que una mujer puede darnos. Entregándonos sus conocimientos que ella ya había utilizado y que ahora nos serviría a nosotros.
Y ahora, cuando ella no los necesita, yo los empiezo a modelar, los empiezo a reconstruir, para luego darselos de la misma manera que me los dio.
Todo empieza y todo acaba.
Pero a veces no nos damos cuenta, de que no hay diferencia entre las dos.
Quizás todo acabe como empiece.