Siempre puedes recordar todo lo que te haya pasado con una sonrisa, puede que no sólo hayas recuperado fuerzas de tantos errores.
Sé que cuando era más joven, con menos experiencias pensaba que nada podría cambiar mi opinión, que la vida era donde estabamos nosotros y ya está. Y ahora pienso, ¿por qué fui tan egocéntrica? Porque sólo pensé en nuestro mundo.
Y ahora, cuando me acuerdo de la mirada intensa y profunda que tenía Julia, la de enseñarnos con esa facilidad, como si todo aquello fuese un trozo de cristal delicado. Dándonoslo con todo el cariño que una mujer puede darnos. Entregándonos sus conocimientos que ella ya había utilizado y que ahora nos serviría a nosotros.
Y ahora, cuando ella no los necesita, yo los empiezo a modelar, los empiezo a reconstruir, para luego darselos de la misma manera que me los dio.
Todo empieza y todo acaba.
Pero a veces no nos damos cuenta, de que no hay diferencia entre las dos.
Quizás todo acabe como empiece.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
vidas charlantes