
He estado sola, tan sola que ni siquiera tenía el recuerdo de la compañía. Fue un adiós frío, congelado, tenía todo puesto, la mente, el corazón, las palabras y ni siquiera me diste tiempo para dártelo.
Después me imaginé que te irías sin más, olvidándote de todo lo que dejabas atrás, a mí por ejemplo. Estuve tres días, sola, con escasa compañía, negándolo todo sin querer nada ni nadie, imaginando que estarías haciendo lo peor a mis espaldas. Me imaginé momentos horribles, haciéndome una idea absurda y en todo ese tiempo, perdido por supuesto, me consumía, pensaba en ti, pensaba en ti y pensaba en ti y no sé como pero nunca me cansaba.
Me dolía todo por dentro y luego pensé que eran todo imaginaciones mías, ¿quién sabe si cuando yo estaba casi muriéndome tú estarías preocupándote por mi o aunque sólo fuera, haciéndome un huevo en tu mente?
Y bueno, sonreía, lo hacía bien,, pero no eran de verdad, la gente se movía y hacía sus vidas en torno de la mía, me miraban, me hablaban y yo me giraba despistada y sonriendo, pero luego cambiaba la cara, y ya está, eso fue un fin de semana, aquel y que como muchos otros, me sentí tan sola.