Cuando tienes un mundo entero dentro, pero no puedes sacarlo. No puedes expresar como es ese infierno; te consume. Luego te das cuenta de que lo importante no es lo que tienes dentro, tienes que empezar a pensar en los demás porque quizá (algún día) ellos te necesiten a ti más que tú a ellos.
Además, cuando lees algo que no quieres que sea verdad, empiezas a temblar, tu cuerpo y movimientos se acaparan de tu mente, empiezas a hacer cosas que salen de dentro, estás en lo más hondo, en lo más abajo.
Y estando en lo más bajo, ves lo más alto, empiezas a subir como nunca, por el mal camino, pero subes.
Empiezas a ver todo lo bueno, a oír los consejos de Toni, de que nunca hay que estar mal,la vida no perdona el tiempo que pierdes estando así, los momentos sólo se aprovechan cuando los haces bien.
Eso es, un tiempo perdido, ahora sólo hay que recuperarlo.
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