domingo, 31 de mayo de 2009

JUNIO


Mientras mis pies se acostumbraban a aquel suelo mullido, observaba cómo la gente se movía y sin saber por qué sus cerebros todavía no reaccionaban a todo eso. Andaba para que corriese el aire, y cogía velocidad hasta llegar a la más gélida de las orillas. Hacíamos preguntas y dedicabamos saludos a todos los acompañantes de esa aventura. Había todo tipo de gente; amarga, solitaria, monotemática, dylanianos, quemados, sonrojados, charlantes, pesados, fumadores, dormilones. Simplemente mucha gente para un día como el que era. A mi me dio igual que el agua estuviese fría, recordé todos mis veranos, y por un momento pensé que ya había llegado toda mi felicidad de nuevo. Había vivido una experiencia inolvidable la última semana y las que me quedarán. Sin embargo, esto todavía no ha acabado. Y es por eso que no me alegro tanto. Pero falta poco, lo demás ya no importa.

1 comentario:

  1. escribes muy guay!!!
    ojala yo pueda llegar a tu nivel,pero lo veo un poquillo complicadoo.

    ResponderEliminar

vidas charlantes