
A veces te dicen lo mítico de "no te ralles", que realmente nadie hace. Luego te quedas quieta intentando no pensar en nada, pero es imposible. Por dentro sientes ganas de salir de aquí, olvidarte de todo, porque ya no queda nada, ¿que más puedes perder? Más tarde reflexionas, que es lo único que haces, piensas que lo que queda eres tú, por una vez te ves sola, completamente sola. Recuerdas todos los momentos en los que sonreíste y te das cuenta de que no los hiciste sola. Entonces sales del agujero en el que estabas metida para encontrarte frente a frente con la verdadera felicidad.
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vidas charlantes