La noche cubría toda la población. Mi mente seguía revuelta sin algo concreto. Podría referirme a 5 o más cosas pero la que nunca cambiaba era él. Único y diferente entre otros y no podía dejarlo.
Hace tiempo que mi mente lo amaba, a pesar de todo lo que yo intentaba conseguir había desniveles de pensamientos, le quería y me ignoraba. Finalmente logré pensar que arriesgar valía la pena, ahora por pensar eso, su mente me ama a mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
vidas charlantes