Veo todo al rededor, moviéndose, y yo me quedo quieta, sin saber que hacer, sin poder a penas pensar. La vida de un adolescente es una montaña rusa, nunca sabes que haces, ni como te sientes, un día vienes, otro vas y así se van terminando los días hasta que por fin sabes donde quedarte, cuentan incluso que hay gente que nunca llegó a descubrirlo. Todos queremos intentar cambiar, ser algo, poder formar parte de algo diferente pero cuando ya te has dado cuenta eres igual que todos. Queremos vivir algo que jamás existirá, vivimos de un sueño, morimos y revivimos y nunca sabes como te vas a encontrar ni como la vida puede darte o no la espalda. Somos así de impredecibles. Soñamos con conseguir la vida de otros, por supuesto, mucho mejor que la nuestra, pero jamás nos paramos a pensar que la nuestra no está mal, que hay que saber llevarlo y todo como empieza, acaba. He llegado incluso a pensar que cosa no se termina, es imposible que no haya algo infinito, también es imposible que lo haya, pero vivimos de sueños y de sueños moriremos. Volvemos otra vez a ver más allá de lo que vemos. En una playa, cuando vas, ¿que es lo primero que ves?. El horizonte, ¿no?. El mar, como se hunde, lo profundo que es, lo lejano que te parece. Siempre ves lo que no puedes alcanzar y te dedicas a compararlo con las pequeñas cosas que tienes, que no son nada, pero son tuyas y para ti significan algo. Ahora date la vuelta, deja el mar a tu espalda ¿Qué ves? Exacto. Eso es lo que tienes,lo único que te puede hacer feliz,el resto son imaginaciones tuyas.Disfrútalo. Piensa que algún día acabará, como todo(quién sabe).
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