miércoles, 8 de julio de 2009

YO VIVO EN LIBERTAD

-No sentía el fuego, ni la valentía, ni nada que tuviera que ver con poder. Me sentía inútil sin deber la vida. Quería seguir yendo por mi cuenta a un rumbo sin destino y que yo no supiese como acaba. No quiero que acabe ni mal ni bien, quiero que acabe. Me da igual cómo tenga que sufrir esta huída, esto de mentir ya no se me da bien- contaba la joven muchacha-. Ya no sabía como aplicarme sentidos de la moderación. Volvía de Labras y allí todo era distinto, luego llegué allí y estaba todo derrumbado, no sabía con quien hablar, sólo quedarme allí sóla esperando respuestas del por qué- Tila ya no sabía como limpiarse las lágrimas, cogió un pañuelo de la mesa que estaba al lado del microondas y se sonó con fuerza, una vez despejada habló-. En fin, ahora volveré a llegar, pero no me derrumbaré, tengo que hacer algo, para que la vida de ese pueblo reine en lo más alto de los cielos, quiero que toda esa gente que ahora yace ausente vuelva a recrear lo que nunca existió en la tierra. Quiero libertad- la chica se levantó, recogió su bolso, hizo una seña de adiós, dio un repaso a la sala y por fin, con la cara bien alta cerró la puerta, y sus palabras quedaron volando en la cocina de Sttlember-.

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