Hoy lo he visto. La lluvia no paraba de marcar los pasos en contraposición de los lentos que los hacía él. Llevaba las manos en los bolsillos. Sin paraguas. Mirando el suelo.
Seguía caminando, sin detenerse, conocía el camino de sobra, lo hace todos los días, aunque llueva.
Se giró, lentamente, él sentía a alguien detrás, entonces clavó sus ojos en lo más cercano. Me miró, pero tan pronto como sostuvo su mirada volvió a mirar el suelo.
Siguió su camino, llevaba ya bastante ventaja, solitario, como siempre la había llevado. Me fijé bien en él, sobretodo cuando cogió una hoja de las hiedras con toda su poca fuerza y la olió. Se la pasó lentamente por la cara, y continuó.
Continuó como llevaba tiempo haciendo. Sin ella. Sin todos.
lunes, 21 de octubre de 2013
Frío.
Hoy lo he visto. La lluvia no paraba de marcar los pasos en contraposición de los lentos que los hacía él. Llevaba las manos en los bolsillos. Sin paraguas. Mirando el suelo.
Seguía caminando, sin detenerse, conocía el camino de sobra, lo hace todos los días, aunque llueva.
Se giró, lentamente, él sentía a alguien detrás, entonces clavó sus ojos en lo más cercano. Me miró, pero tan pronto como sostuvo su mirada volvió a mirar el suelo.
Siguió su camino, llevaba ya bastante ventaja, solitario, como siempre la había llevado. Me fijé bien en él, sobretodo cuando cogió una hoja de las hiedras con toda su poca fuerza y la olió. Se la pasó lentamente por la cara, y continuó.
Continuó como llevaba tiempo haciendo. Sin ella. Sin todos.
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